La historia de la sociedad humana exhibe una serie de complejidades, de tal forma que en la  distribución y ordenación de los grupos humanos intervinieron múltiples características como el origen étnico, el lenguaje, medio ambiente, la religión o creencias, sus costumbres, su gastronomía, la escritura, entre otras. En ese contexto, cada grupo social fue construyendo una propia identidad y así, una forma de vida cotidiana en la cual al desigualarse las clases sociales cada miembro fue adquiriendo un rol, muchas veces desafortunado y en gran medida los más vulnerables: los infantes, a quienes se les limitaba considerablemente su participación en la comunidad, preparando su vida o muerte para el futuro.

De esa forma, vemos que en la época prehispánica, los niños y niñas desde su nacimiento, la sociedad les imponía su destino. Cabe citar una parte del Códice Mendoza que reza:  “Niño … tu oficio y facultad es la guerra, tu oficio es dar de beber al sol con la sangre de los enemigos, y dar de comer a la tierra, que se llama Tlaltecutli, con los cuerpos de los enemigos”; Niña … hija mía … habéis de estar  dentro de la casa como el corazón dentro del cuerpo … habéis de ser la ceniza con se cubre el fuego del hogar; habéis de ser las trabedes donde se pone la olla …” . De  esto, se infiere que la infancia indígena, solo fue una forma de preparación para las responsabilidades de la edad adulta, sin mayor regodeo.

En el devenir de la sociedad mexicana, se presentaron innumerables problemas que afectaron, no solo a los adultos, sino sobremanera a la infancia y adolescencia. Las enfermedades que llegaron con los peninsulares, la esclavitud y servidumbre a que fueron sometidos los mexicanos de aquel tiempo; las guerras internas de todo el siglo XIX y parte del XX provocaron serias calamidades sociales, económicas y políticas, que derivó en una pobre esperanza de vida, un limitado o casi nulo acceso a la educación, a la salud, al bienestar en general. Encontramos en la historia, a infantes y y adolescentes participando en los conflictos bélicos, los primeros acompañando a sus padres  -muchas veces sin ellos-  y los adolescentes alistados formalmente en la leva como carne de cañón.

Espaciosamente, pero con paso seguro, se levantaron voces mundialmente en favor de la niñez y adolescencia; México no fue ajeno a este cambio y emprendió igualmente la tarea. La buena voluntad de los gobiernos pretéritos se vislumbró con la firma (septiembre de 1989) y la ratificación (junio de 1990) del tratado internacional a favor de la infancia, conocido como Convención sobre los Derechos del Niño, empero las acciones concretas esperarían un poco más. No obstante, nuestro país  participó en tres grandes compromisos en materia de derechos de la infancia; en la Convención de los Derechos de la Infancia de 1989, la Cumbre Mundial en favor de la Infancia de 1990 y la Sesión  Especial de la ONU sobre infancia en 2002.

El Comité de los Derechos del Niño de la ONU, encargado de evaluar los informes presentados por los gobiernos y de establecer las observaciones pertinentes, elaboró recomendaciones al Estado Mexicano, las cuales han versado en: a) Las condiciones de pobreza, explotación, y riesgo en que viven millones de niñas y niños en México, además de desigualdades de género y origen étnico;  b)  La necesidad de modificar las leyes para que se adecuen a los principios y ordenamientos establecidos dentro de la Convención; c) La necesidad de establecer sistemas de seguimiento y vigilancia sobre los derechos de la infancia con capacidad financiera, de independencia y mandato; y d) La participación civil y de la infancia en el diseño, aplicación y evaluación de las políticas.

En ese orden de ideas, a finales de 1999, se reformó el artículo 4° Constitucional para expresar la noción de los derechos de la infancia y en 2011 se elevó a rango constitucional el interés superior de la niñez. Por otra parte, en el año 2000 se aprobó la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas y Niños, tarea que se fue homologando en las entidades federativas del país.

En esa tesitura, el 04 de diciembre del 2014 el Diario Oficial de la Federación publicó la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes con la finalidad de lograr una organización en el régimen de concurrencia entre los diferentes órganos de gobierno y establecer estándares normativos generales para la federación y los estados que permite garantizar de manera uniforme y coordinada los derechos de la infancia y la adolescencia en el marco de un Sistema Nacional de Protección Integral, dicho Sistema constituye un mecanismo transversal de la administración pública creado para coordinar e implementar políticas públicas a favor de este núcleo de la sociedad, así como para ejecutar medidas especiales de protección.

En armonía a lo anterior, mediante decreto número 252, el H. Congreso del Estado aprobó la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Campeche, misma que se publicó en el Periódico Oficial del Estado el martes 2 de junio de 2014, entrando en vigor al día siguiente.

Su principal objetivo consiste en reconocer a las niñas, niños y adolescentes como sujetos de derechos y no meramente de asistencia. Para garantizar el pleno y efectivo goce, ejercicio, respeto, protección y promoción de sus derechos humanos, la citada legislación, prevé la conformación de un Sistema Estatal de Protección Integral, diseñado para la implementación de acciones, programas, políticas públicas, etc, a favor de la niñez y adolescencia, el cual debe replicar en cada uno de los municipios de la entidad.

El marco jurídico estatal se ha transformado para convertirlo en proteccionista y garantista de los derechos humanos, en especial de los de niñas, niños y adolescentes, siendo estos de máxima importancia para todos los integrantes del Sistema Estatal teniendo como principio rector el interés superior de la niñez.

La tarea es grande y requiere esfuerzo, la satisfacción de los derechos de la infancia y adolescencia es un tema de la agenda pública, de interés para todos; es imprescindible garantizarles sus derechos, como la supervivencia y el desarrollo, a la prioridad, vivir en familia, igualdad sustantiva, vida libre de violencia, la protección de la salud, la inclusión de niñas, niños y adolescentes con discapacidad, la seguridad jurídica y debido proceso, derechos de niñas, niños y adolescentes migrantes, entre otros. El compromiso inquebrantable del Gobernador del Estado, Licenciado Rafael Alejandro Moreno Cárdenas, es que Campeche crezca en grande, que se haga lo que nunca se hecho y hoy por hoy, nuestro gobierno se coloca a la vanguardia en el reconocimiento, protección, difusión, aplicabilidad y bienestar de los derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes de nuestro Estado.